Realismo (mediados del siglo XIX)


·        Es un movimiento cultural que se impulsó en Europa a mediados del siglo XIX al mermar las tendencias del movimiento romántico. Es una corriente procedente de Francia que, hacia 1850, la mirada de algunos estaba cansada de lo imaginativo y pintoresco, y pretendió observar objetivamente a las personas, sociedad y acciones contemporáneas. Su objetivo era presentar un retrato de la sociedad.

o   Poesía
Cierto es que hacia la segunda mitad del siglo XIX la novela evolucionó rápidamente hacia el Realismo, pero esto no ocurrió con la lírica y en el teatro, cuya transformación fue menos violenta y aún continuaron impregnados del romanticismo hasta final del siglo.

§  Gaspar Núñez de Arce (1834-1903)
Resultado de imagen de Gaspar Núñez de ArceEscribió dramas, como El haz de leña, que trata sobre el príncipe don Carlos, hijo de Felipe II, un tema ya tratado por Schiller; aunque su obra mejor valorada está constituida por sus poesías y sus poemas extensos.
Núñez de Arce cuidaba la expresión, pero sus poemas están cargados de artificiosidad política (como en Gritos del combate, en los que pretendía conseguir una poesía civil y patriótica).


o   Teatro
El teatro realista español describe un arco desde las posturas más conservadoras y acríticas a las más progresistas y ácidas: desde la alta comedia de Adelaedro López de Ayala, Ventura de Vega, al teatro éticamente inquieto de Benito Pérez Gáldos y la acerada crítica de Enrique Gaspar.

§  Manuel Tamayo y Baus (1829-1898)

Resultado de imagen de Manuel Tamayo y BausEstuvo en permanente contacto con el teatro y abarcó en sus obras gran variedad de temas. Escribió tragedias clásicas (Virginia), dramas románticos (Locura de amor, sobre Juana la Loca), teatro de tesis (Lances de honor y los hombres de bien). Su obra más importante es Un drama nuevo.


§  La crítica: Menéndez Pelayo (1856-1912)


Resultado de imagen de Menéndez PelayoFue quizá la figura cumbre de la cultura española en el siglo XIX, maestro del pensamiento, la historia y la crítica contemporánesa. A los veinticinco fue nombrado miembro de la Real Academia Española y, poco más tarde, de la de Historia. También dirigíó la Biblioteca Nacional. La obra de Menéndez Pelayo es muy extensa y cuenta con una gran capacidad de síntesis. En sus libros se puede apreciar su amor a España y un encendido catolicismo. Pretendió reconstruir todo el pasado histórico español, con una finalidad revalorizadora que en varias ocasiones le arrastró a fuertes polémicas.




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